Abre sus puertas el Museo Olímpico de Barcelona
2, 22 de 2007-03-22 de 2007
El Museo Olímpico y del Deporte de Barcelona abrió ayer sus puertas con motivo de su inauguración, a la que asistieron una larga lista de personalidades encabezada por los Reyes, durante un acto que el presidente de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, aprovechó para hacerle un guiño a la candidatura olímpica de Madrid 2016.

Don Juan Carlos y Doña Sofía presidieron la apertura del museo, situado la montaña olímpica de Montjuïc, junto al presidente de la Generalitat, José Montilla; el delegado del Gobierno en Catalunya, Joan Rangel; el presidente de la Diputación de Barcelona, Celestino Corbacho; y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, entre otros. También asistieron el ex presidente catalán y alcalde de la Barcelona olímpica de 1992, Pasqual Maragall; el ex presidente del Comité Olímpico Internacional y principal impulsor del museo, Juan Antonio Samaranch, el actual presidente del COI, Jacques Rogge; el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissaveztky; y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco.
José Montilla cerró el turno de intervenciones, tras el discurso del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, con una alusión a las aspiraciones olímpicas de Madrid, con vistas a 2016 tras perder la cita de 2012 en favor de Londres, y también de Jaca, candidata a los Juegos de Invierno desde hace unos años. El museo recoge la historia del olimpismo, así como una visión global del deporte, "por lo que en los próximos años también explicará lo que pase en Pekín, en Londres y en los Juegos de Invierno, y esperemos que también explique algún día las celebraciones unos Juegos en Madrid y Jaca", manifestó Montilla.
Se trata, en palabras de Hereu, de un museo que responde a la "tradición y vocación deportiva" de Barcelona y que es un "homenaje" al movimiento olímpico y al deporte, que considera es una de "las señas de identidad" de una ciudad "marcada para siempre" por la experiencia y la transformación urbana y social del año 1992.
Tanto Montilla como Hereu destacaron el apoyo de las instituciones al museo, cuyo proyecto arquitectónico ha costado 4,24 millones, financiado por la Generalitat, el Ayuntamiento, la Diputación de Barcelona y el Consejo Superior de Deportes (CSD), con un millón cada uno, y por el Comité Olímpico Español (COE), con 240.000 euros.
El proyecto museográfico ha tenido un coste de cuatro millones que ha sido financiados por el Ayuntamiento a través de Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), encargada también de gestionar el museo, como ya ocurre con el estadio Olímpico de Montjuïc, el Palau Sant Jordi y resto de instalaciones del Anillo Olímpico de Barcelona.

Una aspiración de Samaranch
El museo, que nace casi 15 años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92, era una vieja aspiración de la ciudad y de su gran impulsor, Juan Antonio Samaranch, que goza de un espacio propio que muestra las 120 piezas que ha donado de la colección particular que fue elaborando durante sus 21 años al frente del COI (1980-2001).
Medallas, esculturas, carteles y cuadros, entre ellos uno de Dalí, lucen en la sala dedicada a Samaranch junto a recuerdos de la vida del líder del movimiento olímpico durante las últimas décadas, quien hoy volvió a recibir felicitaciones y elogios por su legado y por su papel decisivo en la elección de Barcelona como sede olímpica.
Sobre una superfície de 4.000 metros cuadrados repartidos en cuatro niveles, el museo es un paseo por la historia del deporte en general y del olimpismo en particular en el que destacan algunas piezas históricas de JJ.OO. o de figuras y una amplia oferta de imágenes en pantallas y actividades interactivas para los visitantes. Una colección de antorchas olímpicas, la más antigua de los Juegos de Londres'48, una bicicleta de Miguel Indurain en uno de sus éxitos en el Tour de Francia, motos de campeones como Angel Nieto y Alex Crivillé, un casco de waterpolo de Manel Estiarte, unas botas de Pau Gasol o un bólido de F-1 de Mikka Hakkinen, ya lucen en el museo.

El museo recoge objetos de todas las disciplinas, incluye también zonas dedicadas al deporte paralímpico, así como carteles y diversos trofeos, como las réplicas en miniatura de una Copa Davis, un Masters y un Roland Garros de tenis, un Mundial de balonmano, una Liga de Campeones de fútbol y una Euroliga de baloncesto, entre otros. Y, evidentemente, muchos objetos y recuerdos de Barcelona'92, como una madera usada en la prueba de salto de longitud firmada por Carl Lewis, Mike Powell y Joe Greene, los tres primeros clasificados, o una valla de la prueba femenina de 400 metros. Sin embargo, todavía no está abierta la sala del dedicada a las Olimpiadas de 92.
Fuente: terra.es

Don Juan Carlos y Doña Sofía presidieron la apertura del museo, situado la montaña olímpica de Montjuïc, junto al presidente de la Generalitat, José Montilla; el delegado del Gobierno en Catalunya, Joan Rangel; el presidente de la Diputación de Barcelona, Celestino Corbacho; y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, entre otros. También asistieron el ex presidente catalán y alcalde de la Barcelona olímpica de 1992, Pasqual Maragall; el ex presidente del Comité Olímpico Internacional y principal impulsor del museo, Juan Antonio Samaranch, el actual presidente del COI, Jacques Rogge; el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissaveztky; y el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco.
José Montilla cerró el turno de intervenciones, tras el discurso del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, con una alusión a las aspiraciones olímpicas de Madrid, con vistas a 2016 tras perder la cita de 2012 en favor de Londres, y también de Jaca, candidata a los Juegos de Invierno desde hace unos años. El museo recoge la historia del olimpismo, así como una visión global del deporte, "por lo que en los próximos años también explicará lo que pase en Pekín, en Londres y en los Juegos de Invierno, y esperemos que también explique algún día las celebraciones unos Juegos en Madrid y Jaca", manifestó Montilla.
Se trata, en palabras de Hereu, de un museo que responde a la "tradición y vocación deportiva" de Barcelona y que es un "homenaje" al movimiento olímpico y al deporte, que considera es una de "las señas de identidad" de una ciudad "marcada para siempre" por la experiencia y la transformación urbana y social del año 1992.
Tanto Montilla como Hereu destacaron el apoyo de las instituciones al museo, cuyo proyecto arquitectónico ha costado 4,24 millones, financiado por la Generalitat, el Ayuntamiento, la Diputación de Barcelona y el Consejo Superior de Deportes (CSD), con un millón cada uno, y por el Comité Olímpico Español (COE), con 240.000 euros.
El proyecto museográfico ha tenido un coste de cuatro millones que ha sido financiados por el Ayuntamiento a través de Barcelona de Serveis Municipals (B:SM), encargada también de gestionar el museo, como ya ocurre con el estadio Olímpico de Montjuïc, el Palau Sant Jordi y resto de instalaciones del Anillo Olímpico de Barcelona.

Una aspiración de Samaranch
El museo, que nace casi 15 años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92, era una vieja aspiración de la ciudad y de su gran impulsor, Juan Antonio Samaranch, que goza de un espacio propio que muestra las 120 piezas que ha donado de la colección particular que fue elaborando durante sus 21 años al frente del COI (1980-2001).
Medallas, esculturas, carteles y cuadros, entre ellos uno de Dalí, lucen en la sala dedicada a Samaranch junto a recuerdos de la vida del líder del movimiento olímpico durante las últimas décadas, quien hoy volvió a recibir felicitaciones y elogios por su legado y por su papel decisivo en la elección de Barcelona como sede olímpica.
Sobre una superfície de 4.000 metros cuadrados repartidos en cuatro niveles, el museo es un paseo por la historia del deporte en general y del olimpismo en particular en el que destacan algunas piezas históricas de JJ.OO. o de figuras y una amplia oferta de imágenes en pantallas y actividades interactivas para los visitantes. Una colección de antorchas olímpicas, la más antigua de los Juegos de Londres'48, una bicicleta de Miguel Indurain en uno de sus éxitos en el Tour de Francia, motos de campeones como Angel Nieto y Alex Crivillé, un casco de waterpolo de Manel Estiarte, unas botas de Pau Gasol o un bólido de F-1 de Mikka Hakkinen, ya lucen en el museo.

El museo recoge objetos de todas las disciplinas, incluye también zonas dedicadas al deporte paralímpico, así como carteles y diversos trofeos, como las réplicas en miniatura de una Copa Davis, un Masters y un Roland Garros de tenis, un Mundial de balonmano, una Liga de Campeones de fútbol y una Euroliga de baloncesto, entre otros. Y, evidentemente, muchos objetos y recuerdos de Barcelona'92, como una madera usada en la prueba de salto de longitud firmada por Carl Lewis, Mike Powell y Joe Greene, los tres primeros clasificados, o una valla de la prueba femenina de 400 metros. Sin embargo, todavía no está abierta la sala del dedicada a las Olimpiadas de 92.















