¿I Juegos Europeos Valencia 2010?
6, 21 de 2005-10-21 de 2005
Hace unos días, y con escaso eco mediático, el presidente de la Generalitat Valenciana lanzó al viento la propuesta de crear para 2010 unos Juegos Europeos que tendrían como primera sede la ciudad de Valencia y que serían, en palabras de Camps, la «lógica continuación» de la Copa del América de 2007. Este órdago ha sido recogido ahora por Alejandro Blanco, flamante presidente del COE, que da por buena la idea y se ha comprometido a hacer todos los esfuerzos posibles para que esta nueva competición polideportiva vea la luz. ¿Será posible la celebración de estos Juegos Paneuropeos? ¿Qué ventajas e inconvenientes tendrían?

Parece que el primer escollo se ha superado sin dificultad. Francisco Camps se comprometió a presentar su proyecto al Comité Olímpico Español y tanto Blanco como Iñaki Urdangarín han aplaudido la idea. Los tres se reunieron esta tarde en las Cortes del Palau de la Generalitat y estudiaron un proyecto con el que Camps pretende revitalizar las infraestructuras deportivas de la capital del Turia y que, según el presidente valenciano, cuenta también con el apoyo del Secretario General de Deportes Jaime Lissavetzky.
El proyecto, similar a los Juegos Asiáticos o los Juegos Panamericanos, pretende contar con la participación de 35 países que, según indicó el Duque de Lugo, no serían solamente miembros de la Unión Europea, sino países del entorno europeo (lo cual incluiría, por ejemplo, a Suiza, Noruega, Turquía, Bielorrusia, Ucrania...). La fecha elegida (2010) simplemente busca, en palabras de Camps, evitar solapamientos con otros grandes acontecimientos.
Camps prevé invertir para el proyecto 400 millones de euros, incluida la construcción de un nuevo estadio que albergaría las principales competiciones. El plan estaría acompañado de un Plan de Infraestructuras que permitiría que las tres provincias valencianas participaran en el proyecto.
Sin embargo, para que estos Juegos Europeos vean la luz primero tienen que contar con la aprobación del Comité Olímpico Internacional y de los comités olímpicos nacionales europeos y después Valencia debería ganarse el derecho a albergar los juegos en una elección limpia a la que deberían optar más ciudades.
¿Por qué Valencia?
Pero, ¿por qué presenta ahora Valencia esta propuesta? No sería creíble pensar que a nadie se le ocurrió antes celebrar un acontecimiento similar. Si en América se llevan a cabo los Juegos Panamericanos y en oriente los Juegos Asiáticos, está claro que muchos antes habrán tenido la idea de celebrar estos Juegos Europeos, máxime coincidiendo con el último medio siglo de integración política y económica.
Sin embargo Valencia está lanzada. Es una ciudad que crece a un ritmo imparable y que en los últimos años ha experimentado una sensacional transformación, dotándose de magníficas estructuras deportivas y culturales. Es indudable que, en una pugna con otras ciudades europeas, tendría enormes posibilidades de adjudicarse la celebración de los Juegos. Además la celebración en 2007 de la Copa América de Vela supondrá una gran promoción y revitalizará la zona portuaria modernizando aún más la ciudad. Hay que rentabilizar ese reprís y no dejar que la ciudad se estanque en su crecimiento cuando dentro de dos años finalice la competición. Por tanto, ¿qué mejor idea que convertir por unos días Valencia en el centro del deporte europeo?
Sin embargo, la idea de Camps tiene muchos flecos enredados. Empezando por los calendarios. El presidente valenciano considera el año 2010 libre de competiciones deportivas, cuando se celebra ni más ni menos que el Mundial de Fútbol de Sudáfrica que, sin duda alguna, acaparará toda la atención mediática dejando sin cobertura a los hipotéticos Juegos de Valencia. Además 2010 es año olímpico, aunque bien es cierto que los esquiadores, patinadores y saltadores de los Juegos de Vancouver no se verían muy afectados por la competición del Turia.
Por otro lado, el calendario deportivo se encuentra extremadamente apretado de fechas. Actualmente un deportista español tiene posibilidad de participar en las competiciones europeas, en los mundiales, en los Juegos Olímpicos y en los Juegos Mediterráneos. Inventar una nueva competición sería quizás saturar las agendas.
Hay que tener también en cuenta que una de las principales potencias europeas, el Reino Unido, participa en 2010 (y por tanto en 1014,2018... y el resto de cuatrienios propuestos por Valencia) en los Juegos de la Commonwealth. En esta competición el Comité Olímpico del Reino Unido no participa como tal (existen cuantro comités diferentes que representan a Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte), pero es evidente que las presiones le obligarían a votar en contra de los Juegos Europeos. Los Juegos de la Commonwealth significan mucho política y sentimentalmente para el pueblo británico y, además, es la única competición polideportiva en la que las cuatro regiones pueden participar de manera independiente. También Malta y Chipre participan en estos juegos.
Un mal momento
¿Merece realmente la pena intentar celebrar los Juegos Europeos Valencia 2010? Personalmente considero que no es el momento. El Comité Olímpico debe centrarse en ayudar a la candidatura de Jaca 1014 y en despertar a Madrid para que apueste por los Juegos Olímpicos de 2016. Ofrecer ahora a los comités europeos un nuevo proyecto en el que aparezca ya como candidata Valencia podría sentar mal y afectar a los apoyos que pudieran recibir las otras dos ciudades. Si nacen los Juegos Europeos debe ser a propuesta de los Comités Olímpicos Nacionales o del COI, pero nunca para cumplir los deseos de una ciudad.
Sinceramente, y lamento meterme en asuntos de política, veo esto como un intento de promoción populista de Camps, aprovechándose del éxito de Valencia 2007 y del gran tirón y apoyo que tuvo Madrid 2012 y que logró destacar la figura del alcalde Alberto Ruiz Gallardón. ¡¡¡Si ni siquiera ha sido la alcaldesa Rita Barberá la que ha hecho la propuesta!!!
Valencia perdió el tren de los Juegos Mediterráneos, que hubieran sido una gran oportunidad de revitalizar las infraestructuras deportivas de la ciudad. Esa sí es la lucha de Valencia, ciudad mediterránea por excelencia. Sin embargo, después de Almería 2005 los Juegos Mediterráneos tardarán algunas décadas en regresar a España y entonces ya no le interesarán al presidente Camps.
Quiero a Valencia y creo que es una gran ciudad. Pero, como he dicho más arriba, éste no es el momento.

Parece que el primer escollo se ha superado sin dificultad. Francisco Camps se comprometió a presentar su proyecto al Comité Olímpico Español y tanto Blanco como Iñaki Urdangarín han aplaudido la idea. Los tres se reunieron esta tarde en las Cortes del Palau de la Generalitat y estudiaron un proyecto con el que Camps pretende revitalizar las infraestructuras deportivas de la capital del Turia y que, según el presidente valenciano, cuenta también con el apoyo del Secretario General de Deportes Jaime Lissavetzky.
El proyecto, similar a los Juegos Asiáticos o los Juegos Panamericanos, pretende contar con la participación de 35 países que, según indicó el Duque de Lugo, no serían solamente miembros de la Unión Europea, sino países del entorno europeo (lo cual incluiría, por ejemplo, a Suiza, Noruega, Turquía, Bielorrusia, Ucrania...). La fecha elegida (2010) simplemente busca, en palabras de Camps, evitar solapamientos con otros grandes acontecimientos.
Camps prevé invertir para el proyecto 400 millones de euros, incluida la construcción de un nuevo estadio que albergaría las principales competiciones. El plan estaría acompañado de un Plan de Infraestructuras que permitiría que las tres provincias valencianas participaran en el proyecto.
Sin embargo, para que estos Juegos Europeos vean la luz primero tienen que contar con la aprobación del Comité Olímpico Internacional y de los comités olímpicos nacionales europeos y después Valencia debería ganarse el derecho a albergar los juegos en una elección limpia a la que deberían optar más ciudades.
¿Por qué Valencia?
Pero, ¿por qué presenta ahora Valencia esta propuesta? No sería creíble pensar que a nadie se le ocurrió antes celebrar un acontecimiento similar. Si en América se llevan a cabo los Juegos Panamericanos y en oriente los Juegos Asiáticos, está claro que muchos antes habrán tenido la idea de celebrar estos Juegos Europeos, máxime coincidiendo con el último medio siglo de integración política y económica.
Sin embargo Valencia está lanzada. Es una ciudad que crece a un ritmo imparable y que en los últimos años ha experimentado una sensacional transformación, dotándose de magníficas estructuras deportivas y culturales. Es indudable que, en una pugna con otras ciudades europeas, tendría enormes posibilidades de adjudicarse la celebración de los Juegos. Además la celebración en 2007 de la Copa América de Vela supondrá una gran promoción y revitalizará la zona portuaria modernizando aún más la ciudad. Hay que rentabilizar ese reprís y no dejar que la ciudad se estanque en su crecimiento cuando dentro de dos años finalice la competición. Por tanto, ¿qué mejor idea que convertir por unos días Valencia en el centro del deporte europeo?
Sin embargo, la idea de Camps tiene muchos flecos enredados. Empezando por los calendarios. El presidente valenciano considera el año 2010 libre de competiciones deportivas, cuando se celebra ni más ni menos que el Mundial de Fútbol de Sudáfrica que, sin duda alguna, acaparará toda la atención mediática dejando sin cobertura a los hipotéticos Juegos de Valencia. Además 2010 es año olímpico, aunque bien es cierto que los esquiadores, patinadores y saltadores de los Juegos de Vancouver no se verían muy afectados por la competición del Turia.
Por otro lado, el calendario deportivo se encuentra extremadamente apretado de fechas. Actualmente un deportista español tiene posibilidad de participar en las competiciones europeas, en los mundiales, en los Juegos Olímpicos y en los Juegos Mediterráneos. Inventar una nueva competición sería quizás saturar las agendas.
Hay que tener también en cuenta que una de las principales potencias europeas, el Reino Unido, participa en 2010 (y por tanto en 1014,2018... y el resto de cuatrienios propuestos por Valencia) en los Juegos de la Commonwealth. En esta competición el Comité Olímpico del Reino Unido no participa como tal (existen cuantro comités diferentes que representan a Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte), pero es evidente que las presiones le obligarían a votar en contra de los Juegos Europeos. Los Juegos de la Commonwealth significan mucho política y sentimentalmente para el pueblo británico y, además, es la única competición polideportiva en la que las cuatro regiones pueden participar de manera independiente. También Malta y Chipre participan en estos juegos.
Un mal momento
¿Merece realmente la pena intentar celebrar los Juegos Europeos Valencia 2010? Personalmente considero que no es el momento. El Comité Olímpico debe centrarse en ayudar a la candidatura de Jaca 1014 y en despertar a Madrid para que apueste por los Juegos Olímpicos de 2016. Ofrecer ahora a los comités europeos un nuevo proyecto en el que aparezca ya como candidata Valencia podría sentar mal y afectar a los apoyos que pudieran recibir las otras dos ciudades. Si nacen los Juegos Europeos debe ser a propuesta de los Comités Olímpicos Nacionales o del COI, pero nunca para cumplir los deseos de una ciudad.
Sinceramente, y lamento meterme en asuntos de política, veo esto como un intento de promoción populista de Camps, aprovechándose del éxito de Valencia 2007 y del gran tirón y apoyo que tuvo Madrid 2012 y que logró destacar la figura del alcalde Alberto Ruiz Gallardón. ¡¡¡Si ni siquiera ha sido la alcaldesa Rita Barberá la que ha hecho la propuesta!!!
Valencia perdió el tren de los Juegos Mediterráneos, que hubieran sido una gran oportunidad de revitalizar las infraestructuras deportivas de la ciudad. Esa sí es la lucha de Valencia, ciudad mediterránea por excelencia. Sin embargo, después de Almería 2005 los Juegos Mediterráneos tardarán algunas décadas en regresar a España y entonces ya no le interesarán al presidente Camps.
Quiero a Valencia y creo que es una gran ciudad. Pero, como he dicho más arriba, éste no es el momento.















