Kenia no quiere más 'fugas' de talentos
4, 02 de 2005-08-02 de 2005
Es una antigua enfermedad del olimpismo que no por conocida deja de sorprendernos. El presidente de Kenia, que recibió ayer a los atletas que participarán en el Mundial de Helsinki, pidió a sus deportistas que resistan la tentación de marcharse a competir bajo las banderas de los países ricos del Golfo Pérsico.

Según Mwai Kibaki, presidente keniano, en los últimos años han sido más de 40 los deportistas que han abandonado Nairobi con destino a Qatar o Bahrein en busca de dinero y mejores instalaciones. Un ejemplo es el plusmarquista mundial de 3.000m obstáculos, Saif Saaeed Shaheen, que se nacionalizó qatarí a cambio de un sueldo de 5.000 dólares mensuales más 250.000 dólares por cada título mundial u olímpico logrado.
En los últimos años los pequeños países del Golfo Pérsico, enriquecidos con la venta de petróleo, han invertido grandes cantidades en la promoción del deporte olímpico y no olímpico en sus países. Se han construido circuitos de velocidad para albergar los mundiales de Motociclismo y Fórmula 1, se han fichado futbolistas de renombre e incluso se han comprado o se han intentado comprar clubes extranjeros (principalmente europeos) y, por supuesto, se ha 'contratado' a un sinfín de atletas, principalmente africanos.
Es una lástima que un país tan destacado dentro del mundo de la velocidad vea como sus jóvenes estrellas se marchan a países más ricos pero con menos tradición olímpica. Pero quizás el gobierno keniano debería replantearse la situación y mejorar las infraestructuras para que sus atletas se sientan más cómodos y mejor atendidos.
En cualquier caso, y como bien reconocía Mwai Kibaki, Kenia "es el país que os ha permitido ganar fama y reconocimiento
internacional. Lo menos que podéis hacer es ayudar a otros atletas jóvenes a desarrollar sus aptitudes y a ser campeones, como lo sois vosotros". El gobierno keniano debe poner más de su parte, y el COI debería estudiar nuevas medidas para evitar estas 'compras' de atletas.

Según Mwai Kibaki, presidente keniano, en los últimos años han sido más de 40 los deportistas que han abandonado Nairobi con destino a Qatar o Bahrein en busca de dinero y mejores instalaciones. Un ejemplo es el plusmarquista mundial de 3.000m obstáculos, Saif Saaeed Shaheen, que se nacionalizó qatarí a cambio de un sueldo de 5.000 dólares mensuales más 250.000 dólares por cada título mundial u olímpico logrado.
En los últimos años los pequeños países del Golfo Pérsico, enriquecidos con la venta de petróleo, han invertido grandes cantidades en la promoción del deporte olímpico y no olímpico en sus países. Se han construido circuitos de velocidad para albergar los mundiales de Motociclismo y Fórmula 1, se han fichado futbolistas de renombre e incluso se han comprado o se han intentado comprar clubes extranjeros (principalmente europeos) y, por supuesto, se ha 'contratado' a un sinfín de atletas, principalmente africanos.
Es una lástima que un país tan destacado dentro del mundo de la velocidad vea como sus jóvenes estrellas se marchan a países más ricos pero con menos tradición olímpica. Pero quizás el gobierno keniano debería replantearse la situación y mejorar las infraestructuras para que sus atletas se sientan más cómodos y mejor atendidos.
En cualquier caso, y como bien reconocía Mwai Kibaki, Kenia "es el país que os ha permitido ganar fama y reconocimiento
internacional. Lo menos que podéis hacer es ayudar a otros atletas jóvenes a desarrollar sus aptitudes y a ser campeones, como lo sois vosotros". El gobierno keniano debe poner más de su parte, y el COI debería estudiar nuevas medidas para evitar estas 'compras' de atletas.















